viernes, 27 de febrero de 2015

Sueños


Le puedes encontrar todas las tardes en el café que hay junto a la estación de tren, le gusta sentarse junto a la ventana desde la que puede ver la llegada y la salida de los trenes, pero lo que más le gusta es poder ver el andén, se queda horas mirando a la gente y su imaginación vuela, sus cicatrices se cierran y siente que vive otras vidas.

Siempre que cierra los ojos se imagina como Elliot Ness en las escalinatas de una estación envuelto en un tiroteo, otras veces se ve en la piel de Omar Shariff recorriendo las estepas rusas, en ocasiones su soledad le hace sentirse como Gary Cooper en “Solo ante el peligro”, esperando la llegada del tren que le marcará  su destino.

Pero una vez empieza a soñar, su imaginación no se queda en los andenes, ni en las estaciones, viaja por su infancia, por sus sueños, siempre soñó ser Burt Lancaster y en compañía de su inseparable amigo sordomudo vivir miles de aventuras, ser el temible burlón o el halcón y la flecha y surcar los mares.

A veces se siente solo, con la sensación de que sólo puede confiar en un par de amigos y en su mente empieza a sonar el toque a degüello y se ve en la piel de John Wayne esperando dentro de la cárcel en ”Rio Bravo”.

Le gustaría cantar una canción bajo la lluvia o ser un viejo borracho tras una estrella errante, en una ciudad sin nombre, sueña con desafiar a las águilas o volar los cañones de Navarone.

A veces ella aparece en sus sueños y su rostro cambia, es difícil saber si hay odio o ternura, pero suele verse en el aeropuerto de Casablanca despidiendo a Ingrid Bergman, sabiendo que no volverá a verla o en las praderas irlandesas siendo un hombre tranquilo que en su rudeza conquista a Katharine Hepburn.

Cuando vuelve a la realidad, le gusta contar que siempre soñó con ser actor y que una vez estuvo cerca.
Pocas veces se atreve a contar la historia, pero cuando la noche se hace larga y el alcohol hace mella en él, cuenta que al enterarse de que se iba a rodar una de las escenas de “El Cid” en la playa de Peñíscola y que se buscaban extras, se acercó hasta allí y le dejaron participar en la escena.


Lo que no suele contar es que esa escena tuvieron que repetirla y que él ya no estaba allí, se tuvo que repetir porque uno de los extras no dejó de mirar a Sofía Loren mientras Charlton Heston galopaba muerto a lomos de Babieca.

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