jueves, 12 de febrero de 2015

La decisión

Quizás en eso consiste todo, en  buscar un lugar en el mundo, en encontrar ese espacio en el que sentirnos libres, en el que podamos ser nosotros  mismos y por qué no, en el que poder ser felices.

Mientras sigo buscando ese lugar, he decidido que estas páginas sean mi espacio, mi refugio donde guarecerme en esa búsqueda, donde mostrarme como soy, donde expresar mis miedos, certezas, dudas, confusiones, donde mostrarme incoherente, cabreado, donde mostrar ternura, cariño….

Como dice la canción “hoy vengo a ofrecer mi corazón”, no pretendo que nadie lo coja, sólo aviso de ello, he tardado en aprender que no se puede gustar a todo el mundo, que hay cosas en la vida en las que uno debe mantenerse fiel y otras en la que se debe evolucionar, estar abierto a cambios, a críticas, pero siempre creyendo en uno mismo.


LA DECISIÓN


Descorrió las cortinas de la ventana y la lluvia se hizo presente, llevaba días escuchando las gotas golpeando el cristal, pero no podía imaginar la negrura de aquella mañana, el cielo parecía estar resquebrajándose, la lluvia era cada vez más intensa y las calles desiertas parecían estar esperando un final.

Se quedó inmóvil durante horas contemplando aquella imagen, tenía la sensación que en cualquier momento el mundo se partiría en dos, quería salir de allí, huir, pero no sabía cómo.

Fue hasta la cocina y se calentó un café, lo suficientemente caliente para apaciguar el frío que recorría su cuerpo, miró la habitación con calma, los libros, los cuadros, las películas, todo aquello que formaba parte de su vida, todo aquello que le definía, que mostraba como era, que le hacía más fuerte y a la vez más vulnerable. Todo aquello iba a desaparecer aquella mañana, lo tenía decidido, llevaba días pensando cuando dar el paso, cuando atreverse, cuando poner fin a aquello y ahora tenía la sensación que había llegado el momento.

No sabía que había pasado para estar tan seguro, durante todos esos días tuvo miedo, se decía a si mismo que era lo mejor, que debía hacerlo, pero nunca veía el momento, nunca se decidía, dejo de pensar, lo tenía claro.

Respiro profundamente y abrió la ventana completamente, la lluvia comenzó a entrar en su casa, su cara, su ropa cada vez estaban más mojadas, con ayuda de una silla se subió al borde de la ventana y miró el cielo, seguía lloviendo, cada vez más fuerte, desde aquel 5º piso el aire que golpeaba su rostro era frío, helado, pero se sintió seguro, sonrió, miró al cielo y saltó al vacío.


En el aire desplegó sus alas y voló, era la primera vez que lo hacía, se sintió fuerte, libre, tanto tiempo escondiendo sus alas y por fin lo había hecho, respiro aliviado y se dejo llevar.

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